El desarrollo sostenible en su conjunto según Michael Porter, requiere de tres pilares fundamentales: Bienestar Social, Competitividad y Balance Ambiental. Al analizar la RSE, podemos apreciar que ésta, es el eje que atraviesa estos tres pilares. Promueve el bienestar social, iniciando por los colaboradores de las empresas hasta llegar a las comunidades. Según Porter la RSE se convierte en una ventaja competitiva para las empresas que la implementan correctamente, por lo tanto, una empresa que se perfila como socialmente responsable, logra mejor imagen lo cual atrae más clientes y definitivamente, resulta en una mayor lealtad del cliente.

Más aún, que hoy vivimos en un mundo globalizado, donde cada vez existe mejor información y los clientes se vuelven más sofisticados, y el “cómo” se vuelve tan importante como el “resultado final”, lo cual el cliente premia o castiga.

De otro lado los mercados, y no solo los mercados internacionales de nuestros productos que comienzan a exigir la RSE, sino los mercados financieros y otros proveedores de servicios, ya ponen como requisito la RSE. Así que la RSE nos permite también, mejor acceso a mercados.

Ahora, la empresa se encuentra inserta en la comunidad, por lo que su desempeño depende de la salud, la estabilidad y la prosperidad del entorno en el que opera. Si se corresponsabilizara del desarrollo social y humano de aquéllos que la integran y rodean, impulsará la permanencia de su negocio en el largo plazo.

Sus fines económicos no deben, por tanto, contravenir su función social, ni ésta a su vez, contraponerse a aquellos; la única manera de hacerlos coincidir es actuando con responsabilidad social.

Cuando los integrantes de una empresa están comprometidos con la actuación socialmente responsable de su institución, la capacidad para construir y mantener confianza de su compañía se fortalece. Por esta razón la manera en que una empresa se comporta ante colaboradores, accionistas, consumidores, proveedores, autoridades, competidores y comunidad en general, es clave para alcanzar la competitividad.

“Por largo tiempo se percibía que los objetivos sociales eran distintos y hasta competían  con los de orden económico….Pero tal dicotomía es falsa..Las empresas no funcionan de forma aislada de la sociedad que las rodea. Entre más se relaciona una mejora social con el negocio de la empresa, más conduce a que, a la vez, se genere un beneficio económico”

Michael Porter